Parece difícil pensar que se va a acabar el mundo cuando te levantas y ves eso por la ventana, ¿no? Pues así es mi vida en Baviera, en Raisting, un pueblo con bastante menos de 5000 personas. Das cinco pasos y tienes esa vista.
Siento haber tardado casi una semana en escribir, pero no podía parar de comer y salir y beber distintas cervezas y conocer gente genial... Os cuento un poco qué tal ha sido mi semana.
Lo primero de todo y para que veáis qué bien me he adaptado:
Eso es la Oktoberfest. Bueno, eso es la Oktoberfest a las 17.00, cuando la gente aún está bebiendo su primera jarra de cerveza. Sí. Son jarras de un litro. UN LITRO. Si venís a Munich, nunca olvidéis el nombre de Augustiner Bräu. Eso y perdir un bretz'n (aún no tengo foto de eso porque nunca tardan más de cinco segundos en mis manos antes de devorarlos... es un tipo de pan salado en forma de lazo). El traje que llevo (que me lo prestó la tía de Ben) es el típico de Baviera y se llama dirnd'l. Todas las chicas lo llevan en esta época - aunque con bastante más escote y enseñando pierna - y los chicos también se visten con el correspondiente.
Al día siguiente fuimos a dar una vuelta por Munich, una ciudad muy pija con calles llenas de tiendas de marca y con una arquitectura impresionante. Aún no he visitado los museos, aunque volveré más veces en los seis meses que me quedan en Alemania. Más me vale. Y una foto rancia para que veáis el nuevo ayuntamiento de la ciudad:
Vale, hablemos de Baviera: es maravillosa. Tiene el espíritu andaluz de socializar en la calle, bajo el sol con una cerveza en la mano, añadido a la eficacia alemana de trenes puntuales y servicios rápidos. La gente es muy acogedora. Hoy hemos estado en un mercado artesanal en un pueblo al lado de Raisting (de verdad, no como los que ponen en Plaza Nueva en Sevilla) con señores y señoras haciendo tartas, cuerdas, cerámica, zumo y todo lo que os podáis imaginar. Como una comuna hippie a lo grande.
Algo muy típico son los Biergarten (Jardines de la cerveza), parques en medio de la naturaleza o en los pueblos con bancos y mesas de madera donde la gente se reúne cuando hace buen tiempo (que de momento, lo hace siempre, calculo unos 25º) para beber y picar (lo que serían unas tapitas bávaras: salchichas, panes con queso, tartas...). Y tienen esta pinta:
Eso es el Englischer Garten en Munich.
Tengo muchísimas cosas más que contaros, pero ya me aguantaréis cuando llegue a Sevilla. Una última cosa: la comida es impresionante (especialmente la de la madre de Ben). Ya he puesto un más de un kilo y no llevo ni una semana...
Ahora mismo no tengo tiempo de echaros de menos porque tengo un nuevo mejor amigo:
Pero dentro de un par de días cuando llegue a Berlín, seguro que sí. Espero poder publicar un poquito más a menudo a partir de ahora, más que nada porque así no puedo enseñaros todas las chorrazas que quiero enseñaros. Haré un apartado que se llame exclusivamente "Un país en mi barriga"... Menuda gastronomía. Pues eso, me voy a tener un Brotzeit. Vamos, que voy a picar algo de pan con carne y mostaza y mantequilla y...





Tú sigue integrándote, mientras no apoyes a Merkel todo irá bien. Se te ve muy feliz y eso alegra. Veo que conseguiste un buen sustituto a nosotros. Yo cuando te echo de menos me acurruco a la vaca que me trajiste de Cantabria, que me recuerda a TI.
ResponderEliminarUn muy buen post, nos hacemos una idea de cómo te adaptas, espero leer más como éste.
Mil y un besitos, amiga.
PD: Quiero Augustiner Bräu.
tia que fashion eres no? T_T QUE BONITO PODER VER TUS FOTOS
ResponderEliminarPD: dile hola a beni JAJA